CÓMO CONTROLAR LA INTOLERANCIA A LA FRUSTRACIÓN

people-1492052_960_720

¿Qué es la intolerancia a la frustración?

Según Jesús Cuadra en su artículo La tolerancia a la frustración, la frustración sería el resultado de no cumplir una expectativa o no complacer definititvamente una necesidad o ilusión. Por lo que se podría definir de forma definitiva como la sensación de impotencia ante los obstáculos que dificultan el alcanzar el objetivo que nos hemos propuesto.

Son muchos los acontencimientos que vivimos día a día que pueden llevarnos a tal frustración, llegar tarde al trabajo por un atasco, no sacar la nota esperada en un examen, no alcanzar el trabajo tan deseado, etc. Pero no es la frustración lo que queremos evitar, ya que ésta pertenece y es parte de las sensaciones que vamos a tener a lo largo de la vida. Es la actitud de negación y la incapacidad de aceptar lo que está pasando lo que queremos aprender a manejar.

Es en la infancia cuando se enseña poco a poco que no todo lo que uno desea a veces se cumple, que el NO es parte de la vida y que también sirve para evolucionar y mejorar. Pero no en todos los casos, el individuo cuando llega a su edad adulta ha aprendido a manejar la frustración o a tolerarla. Si un niño crece con la lección de que todo lo que pide merece obtenerlo ya, que no existen limitaciones ni normas a las que atenerse, que los demás deben facilitarles las cosas y que las cosas pueden obtenerse al mínimo esfuerzo, lo más probable es que este individuo cuando sea adulto no sepa ser paciente, persistente y no sea capaz de sobrellevar el fracaso. Y esas son las herramientas que vamos a intentar obtener mediante este artículo.

¿Cómo manejar la intolerancia a la frustración?

Existen diferentes estrategias que nos pueden ayudar a controlar esa intolerancia:

  1. El mundo no gira sólo entorno a uno mismo. Hay que aceptar que no todo está disponible para nosotros en el momento que nosotros queremos.

  2. La impulsividad debe ser controlada. No es positivo dejarse llevar por las emociones de cada momento (frustración, tristeza, cólera, enfado, rabia…).

  3. Hay que darse tiempo para reaccionar. Debemos esperar a que esas emociones desaparezcan cuando queramos actuar.

  4. El foco de atención debe ser la solución y no el problema. Analiza los posibles errores que has podido cometer y pregúntate como puedes hacerlo la próxima vez para que no ocurra lo mismo.

  5. Exposiciones incómodas. Es positivo que de vez en cuando nos expongamos de forma voluntaria a ciertas situaciones que creamos que pueden frustrarnos como por ejemplo dejar pasar el autobús que estabas esperando y montarte en el siguiente.

  6. La lección también es un premio. Debemos aceptar que el mayor aprendizaje es el camino y no la meta.

  7. Diferenciar necesidad de deseo. Es fundamental priorizar aquello que necesitamos de forma inmediata y tener claro que otras cosas pueden esperar o incluso darse cuenta de que no son realmente necesarias o importantes.

  8. Las expectativas deben ser realistas. Debemos medir bien la amplitud de tus expectativas teniendo en cuenta que sean lo más realistas, concretas y objetivas posibles para evitar futuras decepciones.

Autora: Sofía Alonso Díaz

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s