9 mitos sobre el suicidio

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Sobre el suicidio y los comportamientos suicidas, existen demasiadas creencias erróneas basadas en juicios de valor que se contradicen con la constatación científica.

Los mitos son ideas erróneas sobre el suicidio que generan estereotipos y estigmas sobre este fenómeno. Por lo tanto entorpecen un abordaje adecuado de la problemática, algunos de ellos son:

  1. El que se quiere matar no lo dice. Criterio equivocado, pues conduce a no prestar atención a las personas que manifiestan sus ideas suicidas o amenazan con suicidarse.

    Criterio científico: De cada diez personas que se suicidan, nueve de ellas dijeron claramente sus propósitos y la otra dejó entrever sus intenciones de acabar con su vida.

    2. Los que intentan el suicidio no desean morir, sólo hacen el alarde. Criterio equivocado, porque condiciona una actitud de rechazo a quienes atentan contra su vida, lo que entorpece la ayuda que estos individuos necesitan.

    Criterio científico: Aunque no todos los que intentan el suicidio desean morir, es un error tildarlos de alardosos, pues son personas a las cuales les han fallado sus mecanismos útiles de adaptación y no encuentran alternativas, excepto el atentar contra su vida.

    3. Si de verdad se hubiera querido matar, se habría tirado delante de un tren. Criterio equivocado que refleja la agresividad que generan estos individuos en quienes no están capacitados para abordarlos.

    Criterio científico: Todo suicida se encuentra en una situación ambivalente, es decir, con deseos de morir y de vivir. El método elegido para el suicidio no refleja los deseos de morir de quien lo utiliza, y proporcionarle otro de mayor letalidad es calificado como un delito de auxilio al suicida (ayudarlo a que lo cometa), penalizado en el Código Penal vigente.

    4. El sujeto que se repone de una crisis suicida no corre peligro alguno de recaer. Criterio equivocado que conduce a disminuir las medidas de observación estricta del sujeto y la evolución sistematizada del riesgo de suicidio.

    Criterio científico: Casi la mitad de los que atravesaron por una crisis suicida y consumaron el suicidio lo llevaron a cabo durante los tres primeros meses tras la crisis emocional, cuando todos creían que el peligro había pasado. Ocurre que, cuando la persona mejora, sus movimientos se hacen más ágiles, está en condiciones de llevar a cabo las ideas suicidas que aún persisten y que antes, debido a la inactividad e incapacidad de movimientos ágiles, no podía realizar.

    5. Todo el que intenta el suicidio estará en ese peligro toda la vida. Criterio equivocado que intenta justificar la sobreprotección hacia el individuo en algunos casos y el estigma o rechazo por temor a que se repita.

    Criterio científico: Entre el 1% y el 2% de los que intentan el suicidio lo logra durante el primer año después del intento y entre el 10% al 20% lo consumará en el resto de sus vidas. Una crisis suicida dura horas, días, raramente semanas, por lo que es importante reconocerla para su prevención.

    6. Todo el que se suicida está deprimido. Criterio equivocado que tiende a hacer sinónimos el suicidio y la depresión, lo cual no se ajusta a la estricta evidencia.

    Criterio científico: Aunque toda persona deprimida tiene posibilidades de realizar un intento de suicidio o un suicidio, no todos los que lo hacen presentan este desajuste. Pueden padecer esquizofrenias, alcoholismo, trastornos del carácter, etc.

    7. Todo el que se suicida es un enfermo mental. Criterio equivocado que intenta hacer sinónimos el suicidio y la enfermedad mental.

    Criterio científico: Los enfermos mentales se suicidan con mayor frecuencia que la población en general, pero no necesariamente hay que padecer un trastorno mental para hacerlo. Sin embargo, no caben dudas de que todo suicida es una persona que sufre.

    8. El suicidio se hereda. Criterio equivocado que tiende al nihilismo terapéutico, pues se cree erróneamente que lo que está determinado por la herencia es imposible modificarlo.

    Criterio científico: No está demostrado que el suicidio se herede, aunque se puedan encontrar varios miembros de una misma familia que hayan terminado sus vidas por suicidio. En estos casos lo heredado es la predisposición a padecer determinada enfermedad mental en la cual el suicidio es un síntoma principal, como por ejemplo, los trastornos afectivos y las esquizofrenias.

    9. El suicidio no puede ser prevenido, pues ocurre por impulso. Criterio equivocado que limita las acciones preventivas, pues si ocurre de esta manera es imposible pronosticarlo y por tanto prevenirlo. Invita a la inercia terapéutica.

    Criterio científico: Toda persona antes de cometer un suicidio evidencia una serie de síntomas que han sido definidos como síndrome presuicidal, consistente en constricción de los sentimientos y el intelecto, inhibición de la agresividad, la cual ya no es dirigida hacia otras personas reservándola para sí, y la existencia de fantasías suicidas, todo lo que puede ser detectado a su debido tiempo y evitar que se lleven a cabo sus propósitos.

REFERENCIA

Pérez Barrero (1996, 2000)

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